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Cuando juegan las emociones

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Opinión

Cuando juegan las emociones

La preparación de lo técnico y lo táctico tiene que ser, sin olvidar la gestión de los estados anímicos

Mari Paz hundida en la hierba, Berta escondida dentro del cuello de la camiseta número 15. La capitana Gaitán, con la mirada húmeda igual que Asun, la benjamina del grupo. La igualada a uno del Valencia CF Femenino ante el colista Espanyol empujó a las jugadoras al desconsuelo con el pitido final. En el rostro de todas se dibujaba la más amarga decepción por no haber sacado unos tres puntos muy necesarios. A las que jugaron se les unieron en el césped las suplentes, las que no estaban convocadas, las lesionadas. Todas ellas y también el cuerpo técnico, formaron un corro junto al banquillo local del Puchades. Paula Nicart, lesionada para lo que resta de la temporada, tomó la palabra para arengar a sus compañeras. Fue la escenificación de un grupo tocado pero unido.

Jugadoras y técnicos se unieron al final del partido. KŌMORI

El empate contra el último de la fila sentó como una derrota. Pudo ganarlo holgadamente el Valencia por ocasiones en el primer tiempo, pero se cayó en la continuación y hasta pudo perderlo. Se movieron las explicaciones de Irene posteriores al partido en el terreno de lo emocional. “Hay veces que las jugadoras se comportan según se sienten. El crecimiento de cada una de ellas (está) en la madurez de mandar sobre el partido y no el partido sobre ellas. Hoy el partido nos ha podido”, sentenció la entrenadora madrileña. “El equipo está creciendo a base de palos”, ha repetido más de una vez la de Fuenlabrada. Errores arbitrales graves, una plaga de lesiones interminable y golpes muy duros de encajar, como las derrotas ante Rayo y Sevilla…

Más allá de esto, los números hasta la fecha, no se puede esconder, son malos. El equipo está bajo mínimos en la tabla, sometido ahora mismo a los peligros del descenso, ya que no gana en Liga desde hace casi tres meses. Solo ha sumado 14 puntos en 16 encuentros, un botín escasísimo para un conjunto al que se esperaba en las cinco-seis primeras posiciones.

Un momento extremadamente delicado siempre demanda pasos al frente. Los puede encontrar en Natalia Gaitán, una de las líderes de este Valencia CF Femenino. Más allá del brazalete que porta en su brazo izquierdo, la colombiana cuenta con carácter para el mando, en el vestuario y también sobre el rectángulo. Está llamada a ser una de las futbolistas que tire del grupo, pero no es la única. Las ‘veteranas’ del equipo Mari Paz (2013), Gio (2013) y Carol (2014), la experiencia de Carro y Mandy, recuperadas ya para la causa, y el apoyo de Nicart fuera del verde le acompañarán. Los pesos pesados de la plantilla como guía y brújula de las más jóvenes.

Un vestuario cohesionado (el compromiso no falta) y la confianza inquebrantable en el trabajo de Irene y su cuerpo técnico son las bases para espantar los fantasmas y alejar los miedos y la duda. La preparación de lo técnico y lo táctico, la autocrítica y la corrección de errores tiene que ser, sin olvidar la gestión de los estados anímicos. Las emociones son una parte esencial en el fútbol y en el desempeño último de los equipos. La espiral de malos resultados afecta a la moral de la tropa. Necesitado de confianza, de goles, de puntos, de noticias positivas para recobrar la autoestima perdida, al final la rehabilitación pasará indefectiblemente por volver a ganar. Sumar de tres en tres es lo único que vale. La próxima parada: Lezama.

Nacido en València en 1990. Periodista y comunicador. Editor de Kōmori.

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