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Enith: siempre fútbol, siempre portera

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Enith: siempre fútbol, siempre portera

Irene Ferreras, José Vicente Giménez y Gema Soliveres analizan para KŌMORI la trayectoria y el momento de la meta de Moncada, en el club valencianista desde los once años.

Ninguna jugadora del actual primer equipo del Valencia Femenino lleva más años que ella en el club. Natural de Moncada, Enith Salón (2001) viste la elástica valencianista desde los once. Canterana inscrita desde alevines, su trayecto en las inferiores, peldaño a peldaño, la ha llevado a asentarse en la primera plantilla, donde pasa por ser uno de los nombres destacados en el inicio del curso 2020/21.

Su relato en el balompié comenzó a escribirse a los seis, siete años. Esos primeros contactos con el balón los tuvo en el patio del colegio. Para ella siempre fue fútbol. Y ya desde muy pronto supo que su rol era el de portera y su lugar estaba bajo los palos, lo que le valió las regañinas propias de toda madre preocupada: “No te pongas con los mayores, te darán algún balonazo y te harán daño”. En esos años tomó como ídolo a Iker Casillas. Los primeros guantes que tuvo llevaban el nombre del meta de Móstoles.

Pasó que un entrenador de Moncada la vio jugando en el parque con otros niños y le hizo saber que se estaba formando un club de chicas. Enith, ilusionada, corrió a casa a contárselo a sus padres y les convenció de que la apuntaran al equipo en el Poliesportiu La Pelosa. Este primer conjunto en el que recaló fue el FBM Moncada CF, en la temporada 2011/12. El primer partido que jugó, contra el Marítim.

Al siguiente año ya recibió la llamada del Valencia y entró en el equipo en categoría de alevines, en el fútbol 8, entrenado por Manuel Piqueras. Allí compartió camiseta con Gema Soliveres, jugadora del Alavés desde febrero, formada en la escuela valencianista durante 10 años. “Recuerdo que llegó siendo una persona muy tímida, muy calladita, muy poca cosa. A todas nos sorprendió la capacidad que tenía ya, en esa edad, de hacer paradas increíbles y de volar. Era un poco inquieta, a pesar de ser tímida”, evoca la centrocampista de Xàbia.

Gema y Enith, primera y tercera por la izquierda. Abajo en el centro, Marta Tortajada, hoy en el filial. PURI LLADRÓ/GUAJENI.BLOGSPOT

El recorrido llevó a Enith al cadete primero, luego al ‘D’, al ‘C’ hasta llegar al filial. En paralelo, fue incorporando pasos por las categorías inferiores de la selección española y también con el combinado autonómico valenciano. “Desde el primer año en el cadete veíamos que tenía un talento diferencial, que técnicamente destacaba”, comenta José Vicente Jiménez, que la tuvo en el cadete y luego en el ‘B’. “Lo que se ha visto hasta llegar al primer equipo ha sido la maduración de la jugadora. Ha madurado a nivel táctico, emocional, a la hora de tolerar situaciones de presión… Todo eso va ligado también al crecimiento biológico”.

Con ficha del filial y dinámica de primer equipo, Enith se estrenó en Primera en la jornada 18 de la 2018/19 frente al Logroño. Óscar Suárez era el entrenador. La meta, que entró en el lugar de la lesionada Vreugdenhil, recordaba hace unas semanas en VCF Media los nervios del debut: “Vi que pedían el cambio y me empezó a temblar todo. Llegué al banquillo corriendo, empecé a cambiarme y no sabía ni cuándo tenía que entrar. En el momento de llegar a la portería, con toda la afición en el Puchades, imponía bastante”.

Enith empezó la siguiente temporada como titular. Irene Ferreras, recién aterrizada en el banquillo valenciano, la puso de entrada contra la Real. “Es una niña magnífica, muy trabajadora, muy humilde, con la que da gusto trabajar. Se le notan las ganas de mejorar y que le gusta muchísimo el fútbol. Por su juventud intentamos el año pasado estar cerca de ella. Son edades donde uno se está forjando como persona”, comenta la entrenadora madrileña. Estuvo luego un par de meses apartada de los terrenos por una lesión y volvió para jugar en la fecha 19, frente al Betis. Los dos equipos llegaban en muy mala situación clasificatoria, casi obligados a ganar. El partido terminó 2-2 y la guardameta moncadense acabó rota por el gol que había sido el empate final para el Betis. Tras el pitido final, Irene fue directa al área a consolarla.

Irene y Enith, después del Valencia-Betis de la 2019/20. KŌMORI

“En el partido donde yo más me jugaba el cuello decidí confiar en ella. Tenía la sensación de que no me quería ir sin darle esa oportunidad. Ella se sentía un poco responsable, porque sabía que, si ese día no conseguíamos la victoria, nuestra etapa en el Valencia —la mía y la de mis compañeros José y Kike— se iba a terminar. Le hice ver que no tenía culpa de nada. Las cosas no habían salido bien a lo largo de muchos partidos. Le dije que era uno de los errores que le iban a ayudar a crecer y a mejorar ”, desvela la exentrenadora valencianista. 

Después de ese partido llegó José Bargues y Enith fue su portera en los tres partidos que se disputaron antes del confinamiento (Tacón, Rayo y Granadilla). Tras la salida de Pi, convive Enith en la portería con Noelia Gil (26 años), más experimentada en la categoría. El de guardameta ha sido un puesto tradicionalmente destinado a la continuidad, pero hoy está más acostumbrado a la alternancia. La idea de Bargues pasa por que juegue una u otra en función del rival. Hasta la fecha en liga, ha tenido más presencia en el once titular la de Moncada (7) que la de Madrid (2). El buen desempeño de Enith (vital ante Rayo y Sevilla) se vio recompensado con la llamada para los entrenos de la Sub’20.

Enith y Noelia Gil, en un entrenamiento en Paterna. VCFMEDIA

“Me considero bastante exigente en cuanto al nivel de la portería. Para mí, puede estar entre las cinco mejores porteras bajo palos, a nivel de reacción”, pondera Irene, quien antes de ocupar los banquillos fue guardameta de Rayo y Atlético. “Ella siempre se ha metido caña con que tiene que mejorar con los pies y creo que va puliendo eso. Esta temporada estoy viendo una portera mucho más sólida, con más personalidad en el campo. Ha dado un paso adelante firme. Desde fuera da mucha seguridad, se la ve más resolutiva”.

“Destaca hoy, sobre todo, en lo que siempre ha destacado: acciones rápidas, más espectaculares. Y cada vez más mejora y domina otros aspectos que pueden pasar más desapercibidos, como el juego con los pies o los balones aéreos”, comenta el técnico del filial.

Gema, compañera hasta la pasada temporada, la ha visto en este inicio liguero “muy tranquila, pese a la responsabilidad que tiene bajo palos, con mucha seguridad. Se está mostrando de lo que es capaz, de hacer paradas que dejan con la boca abierta. A quienes hemos compartido años con ella no nos sorprende. Vamos a ver una Enith mucho mejor en cada partido”.

La renovación el pasado octubre de Enith hasta 2023 sostiene la apuesta a la vez que alimenta el sentimiento de pertenencia y el arraigo en el equipo. La última en promocionar este verano fue Júlia Aguado, en el club desde la 2013/14. “Son un espejo para las jugadoras de la Academia, independientemente de que jueguen en la misma posición. Se han de fijar en ese proceso que han llevado detrás, en el trabajo”, apunta José Vicente. La de Moncada, que compagina el fútbol de Primera con sus estudios deIntegración Social, es futuro y presente para la portería valencianista. Por detrás asoman, las dos con 17 años, Nerea Pallás y Leire Herráez (larga trayectoria en el Valencia también).

Con mucho camino todavía por delante, con algunos sueños por cumplir (“ganar un trofeo” con el Valencia), Enith no se despega de la tierra y solo piensa en el hoy. Ilusión, ganas y trabajo. “Es un orgullo, viniendo de la cantera, tener minutos en el primer equipo después de tantos años trabajando para llegar. Ahora toca darle continuidad, seguir cogiendo sensaciones y aprender de todas las oportunidades que se me den”.

Nacido en València en 1990. Periodista y comunicador. Editor de Kōmori.

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